Blog de música rock y metal

El Viaje Chiapaneco de Babis


Mi madre, mi hermana y su servilleta...

Mi más sincera disculpa, hace ya varios días que prometí estar bloggeando seguido. Sin embargo, debido a que mi señor padre quiso hacer un viaje de último momento y a que no cuento con la tecnología necesaria para estar twitteando o blogueando fuera de mi casa, tuve que darme a la tarea de sólo conectarme en algún hotel que se haya dado cuenta que el internet siempre será un servicio muy atractivo para los huéspedes…

En eso andaba, paseando y disfrutando de los hermosos paisajes que Chiapas ofrece, junto con sus asquerosas carreteras que hacen el viaje totalmente pesado. Las carreteras horribles, factor decisivo para el desenlace de este post…

Visitamos Tuxtla y realizamos el paseo por el Cañón del Sumidero, imponente, hermoso, espectacular y demasiado grandioso para ser descrito por esta blogguera de pacotilla. Poco tiempo de haber viajado durante aproximadamente dos horas en lancha, nos bajamos decidido a visitar San Cristobal de las Casas, “Pueblo Mágico” de México…parece un chingado blog de la Secretaría de Turismo, pero prometo que no será tan aburrido como parece!! Jaja

Nos largamos para San Cristobal, pintoresco, colonial, turístico, bello… hasta que te encuentras con las “insistentes” chiapanecas, que intentan venderte sus pulseras, collares, cinturones, blusas, etcétera. Fue en ese momento en que pensé pendejamente: “cómo puede ser la gente de jodona ,que prefiere ignorar mil veces que le estás diciendo que no quieres comprar nada”. Minutos después me encontré con decenas de Chiapanecas, descalzas, recorriendo las calles sucias, cargando a sus hijos en las espaldas. Mujeres y niñas del tamaño de tu preferencia, que mediante sus miradas transmiten la desesperanza y pobreza en la que vive la mayoría de la población mexicana. La mayoría de las personas caminando por San Cristobal, se compone por tres partes, de las cuales la mayoría son extranjeros (en su mayoría Europeos) y mujeres y niños con los trajes típicos que intentan desesperadamente venderte por 15 o 20 pesos para poder llevar algo de dinero y con eso algo de comida a sus estómagos. Incluso puedes adquirir los llaveros con la figura del Subcomandante Marcos por 15 pesos y te dan tres figurillas.

Mi señor padre en el Cañón del Sumidero

Y ves tanta gente blanca, con tanto poder adquisitivo, comprando a diestra y siniestra, hospedados en los mejores hoteles del pueblo, pagando casi $1000 por una sola noche (incluyéndonos) y al mismo tiempo ves a tanto niño con apenas unas cuantas ropas encima, para cubrir el frío, con la cara sucia y los pies descalzos, resistiendo a la suciedad y la “heladez”. Y de pronto te cae el veinte como NUNCA, de lo importante que fue para muchos el “EZLN”, y de pronto te cae el veinte de que la imagen que te vendieron en los noventas del subcomandante como un personaje peligroso para todo aquél que se aventará a viajar a Chiapas es una vil estúpidez, y te sientes más pendejo aún cuando te das cuenta de que de ese movimiento que en principio era ideal, se extinguió como llamarada de petate y ahora sólo quedan los recuerdos…

Y da coraje pasear por una calle llamada “Santo Domingo”, una calle que cumple todo las características para denominarla una de las calles más “bohemias” que he visitado. Una calle llena de tiendas con las cosas más interesantes que te puedas imaginar, llena de artesanías chiapanecas, trabajo con ámbar, bares, pizzerías, restaurantes de todo tipo y decenas y decenas de caras blancas, con cabellos rubios y ojos verdes no sólo recorriendo el pasillo, sino también atendiendo la mayoría de estos negocios. Y con todo esto, la palabra “MALINCHISTA” me pega una cachetada en la mera jeta y mira que la mano malinchista duele como pocas y espero que le pegue a todo aquél que visita San Cristobal…

Pensar que tanta gente desprecia la artesanía mexicana, que se avergüenza o le da pena utilizar alguna prenda artesanal y estos europeos llegan, se enamoran de México y su cultura y se deciden a hacer un negocio próspero de todo aquello a lo que nosotros le damos la espalda. Duele ver como el chiapaneco o chiapaneca, camina descalzo, pobre, hambriento y sin esperanza por una calle en donde no ve más que indiferencia y egoísmo y en donde en contraste el extranjero ve riqueza cultural y explotable.

Porque el mexicano es MALINCHISTA, cruel y cabrón con su propia gente, pero con el extranjero, el rubio, el alto, el blanco, “el bello”, es pura sonrisa y amabilidad. Porque el mexicano malinchista somos todos, incluyéndome (con mucha pena)

Turistas no queriendo comprar ni madres

Salimos del bello San Cristobal, muy alegres y contentos, meditando acerca del malinchismo y con destino hacía Palenque y nos encontramos con una carretera fea, angosta, llena de curvas y coronando clima lluvioso y los nervios de punta. Verán, Babis/Deleito tiene el estómago más delicado del mundo, incluso en el carrusel me mareo ¬¬, combinando eso con el miedo espantoso a las alturas, pueden imaginarse que traía un pinche estrés como pocas veces.

Mi señor padre manejaba entre 40 y 50 km/h debido a que la carretera estaba muy fea, pasamos el poblado de” Ocosingo”  a unos 100 km de Palenque. Siendo las 6 pm, nos apresurábamos a llegar a Palenque antes de que obscureciera. Al pasar por la carretera vimos a una familia en un Golf, que se acaba de ir a un pequeño barranco y asustados se decidió que nos fuéramos más lento aún.

Me pasó por la mente el hecho de que jamás, en todos los años que hemos salido a carretera jamás nos había pasado nada. Creo firmemente ahora, en que no hay que darle muchas vueltas a las situaciones desagradables porque suelen ser invocadas por la mente. Alrededor de las 6:15, nos encontrábamos subiendo una curva, cuando al mirar al frente, la canción que escuchaba enmudeció y dio paso a la imagen de una camioneta roja acercándose rápidamente hacía nosotros. Fue cuestión de segundos para sentir el madrazo al frente de la Sportvan, sólo me pareció escuchar un grito que decía: “NOOOO!!!” que al final nunca supe si salió de la garganta de alguno de los miembros de mi familia o de mi boca…  luego todo enmudece para dar paso a la imagen mental de un impacto y un fuerte dolor en el pecho, dolor que me impidió respirar por más de 10 segundos. Sólo podía escuchar a mi familia gritando y mis profundas inhalaciones sin éxito. Entre mi papá y mi mamá lograron quitarme el cinturón de seguridad que era el que oprimía el pecho, logrando de esta forma pasar un poco de aíre a mis pulmones; lo suficiente para ver que detrás de la Voyager que nos acaba de impactar venía un tráiler y que frenaba con dificultad para no impactar a la camioneta y terminar de mandarnos al barranco. Salí de un brinco del carro y le grité desesperada a mi mamá que se apresurará a salir del carro. Al salir me di cuenta que nos encontrábamos a un metro de haber caído por un barranco de unos 80 metros de altura.

Lo demás era de esperarse, mi hermana llorando adolorida en el suelo, mi papá sosteniendo a mi madre mientras ella se desmayaba y las personas de la Voyager arrojando una nevera de “OXXO”  (Slim siempre presente hasta en los mejores eventos, right?) llena de cervezas por el barranco!!!. Asi es, hay personas que siguen haciéndome pensar que muchas veces el animal más imbécil del planeta es el ser humano. Manejando alcoholizado, en una carretera angosta, resbalosa y llena de curvas no parece ser la primera opción de diversión para muchos, pero para este defectuoso (entiéndase del DF) parecía una idea bien chida en el momento. Lo siguiente pasó tan rápido como el accidente, ambulancias se llevaron a mi hermana y a mi mamá que eran las más lastimadas. Yo me apresuré a sacar todo lo necesario para comunicarnos e identificarnos del carro antes de que la grúa se llevara el carrito jodido.

Unas cuantas horas en la “delegación” haciendo llamadas a la aseguradora, avisándole a todos nuestros familiares y amigos y luego un viaje fast al hospital rural de “Ocosingo”, donde mi madre se encontraba ya atendida con un collarín. Un chequeo rápido realizado por una doctora con cara de “no sé para que ptm estudié medicina” fue seguido por una larga espera en la sala de Urgencias,  donde experimenté la más profunda aversión por el “Importa Madre Su Salud” y sus empleados poco humanos e ineficientes. Siempre hago un esfuerzo por entender la indiferencia y estupidez de la gran mayoría de los trabajadores del seguro social, incluyendo enfermer@s, intendentes, cocineros, doctores generales, especialistas, químicos, etcétera. Debido a que mis padres son empleados de este Instituto de Salud siempre quise creer que la indiferencia era comprensible, pero no, mi tolerancia tiene un límite cuando veo a personas humildes, hambrientas, cansadas y sin la menor idea, durmiendo sobre bolsas en las salas de urgencias, en la calle, en el frío. Personas que demandan atención a sus dolores físicos y que se encuentran con un mal trato, caras y palabras groseras que no saben, no pueden o no quieren atender a personas necesitadas.  Al parecer alguien les enseña a los trabajadores del seguro social que nos encanta ser tratados como idiotas, ignorantes y que al parecer tenemos una hermosa parafilia y nos gusta ser maltratados con gritos, caras mierdosas, respuestas maleducadas…todo lo necesario para satisfacer nuestras necesidades masoquistas…Gracias IMSS.

Y lo peor viene cuando habiendo salido de un accidente, con la cabeza fuertemente golpeada, el pecho adolorido…te dicen que no tienes nada y que si necesitas algo con radiografía tendrás que esperar 3 días hasta que el radiólogo regrese de sus vacaciones de Semana Santa. La impotencia te llega cuando esperas y esperas y no sabes que pasa dentro, no sabes si tu ser querido o conocido se encuentra bien. Te sientes estúpido cuando vas a un hospital y te dan unas pinches pastillas de Paracetamol y Naproxeno, cuando cualquier persona sin preparación te pudo haber regalado las pastillas y te despiden diciéndote: “naa, no tienes nada” después de un chequeo de presión y revisión empírica.

La flaca nos salvó ¬¬

Esa es la realidad de México…no me vengan con anuncios pinches del gobierno federal donde nos hablan acerca de los progresos en desarrollo social. Los problemas siguen latiendo con fuerza, mandando indignación, vergüenza, pobreza, desgracia, hambre y desesperanza por las venas de todos los habitantes. El servicio médico ha sido, sigue y seguirá siendo una GRAN MIERDA. La gente seguirá muriendo por negligencia médica en todos los IMSS y los ISSSTES de México. El malinchismo seguirá a flor de piel en todos los estados de México y envenenando a todos los ciudadanos mexicanos. Las “mordidas” a los policías seguirán evitando que personas alcoholizadas sigan sin ser examinadas y México, seguirá siendo México, el mismo que conocemos y que en esta semana me tocó ver y vivirlo más cerca que nunca.

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2 comentarios

  1. Wuayy jaja estuvo feo eso que te pasó, y si es muy feo ver como es el ser humano, por que no creo que solo sean los mexicanos, se da en todos los estratos sociales, yo creo. Pero que mal que sea tan evidente y no se pueda hacer ni se haga nada. Muy bueno el blog. Saludos

    8 abril, 2010 en 11:22 pm

    • deleito

      jajaja, si estuvo bastante ugly!!. Tienes razón, se da en muchos países eso de la desigualdad…pero es más feo cuando sabes k en tu país se da ENORMEMENTE!!, saludos, gracias por pasar a comentar Zaratustra 😀

      9 abril, 2010 en 1:57 am

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